La dieta que elegimos y cuántos alimentos aprovechamos o desperdiciamos es crucial para tratar de mantener el calentamiento global en raya y que el planeta no rebase un aumento de la temperatura de 1,5 grados.


La dieta que elegimos y cuántos alimentos aprovechamos o desperdiciamos es crucial para tratar de mantener el calentamiento global en raya y que el planeta no rebase un aumento de la temperatura de 1,5 grados.

La industria alimentaria contribuye al cambio climático mucho más de lo que se creía. Las emisiones derivadas de la producción mundial de alimentos podrían incrementar la temperatura global a 1,5°C a mediados de siglo y casi 2°C a finales del mismo, incluso si las emisiones de los combustibles fósiles terminaran inmediatamente.

Como pocas veces en años, la escasez de agua provocada por las altas temperaturas y los prolongados periodos sin lluvia han llevado al país a una grave crisis hídrica. La mayor protagonista de esta emergencia, hasta ahora, ha sido la ciudad de Monterrey, capital del norteño estado de Nuevo León. Sin embargo, las bruscas anomalías del clima han ido extendiéndose en los últimos tres meses por otros estados del norte. Hasta mediados de julio de 2022, las sequías más excepcionales se han focalizado en Coahuila y Chihuahua.

El cambio climático pondrá en jaque nuestras ciudades y las formas en que las habitamos. Por esta razón, visualizar cómo podría ser una ciudad donde mitiguemos y nos adaptemos a los efectos del cambio climático, nos ayudará a construirla poco a poco. ¡Se vale imaginar para luego accionar!

Sí, la humanidad por completo está expuesta a los efectos del cambio climático. Sin embargo, sus impactos no perjudican a todas las personas por igual. Existen poblaciones más vulnerables que otras a sus consecuencias y, entre ellas, están las mujeres. Las adversidades del calentamiento global las impactan más a ellas debido a los históricos estereotipos y roles de género que han dominado a la sociedad. En este artículo te damos cinco razones que lo ejemplifican.

En este reportaje, se recopilan las vivencias de cuatro mujeres indígenas que relatan las luchas principales que libran contra el cambio climático, destacando la importancia de la protección del bosque, del agua y exigiendo a los Estados respeto por los pueblos originarios. Ellas son: Florita Martínez del territorio Cábecar Nairi Awari en Costa Rica, Cándida Derek del pueblo Miskito en Honduras, Fany Kuiru de la comunidad Uitoto en la Amazonia Colombiana y Nemo Andy Guiquita del pueblo Waorani en Ecuador.