En estas semanas he estado observando con más atención la conversación política en redes, especialmente en Facebook. No para juzgar ni confirmar ideas previas, sino para entender qué moviliza a quienes apoyan distintas propuestas y qué inquieta a quienes las cuestionan. Más allá de nombres y consignas, lo que aparece con claridad son distintas ideas de país: orden y autoridad frente a límites y deliberación; Estado social frente a mercado; continuidad frente a cambio. No son discusiones superficiales, sino tensiones de fondo sobre cómo queremos gobernarnos.





