América Latina es una de las regiones con mayor diversidad biológica en el mundo, pero aún falla en el cuidado de ese patrimonio natural.


América Latina es una de las regiones con mayor diversidad biológica en el mundo, pero aún falla en el cuidado de ese patrimonio natural.

Los países reunidos en la COP27 acordaron crear un fondo específico para financiar pérdidas y daños, cuya estructura es el primer pendiente que tiene la COP28, conferencia a realizarse en 2023. América Latina y el Caribe fue clave en el impulso a este tema desde los bloques de negociación en los que participa. La conferencia también permitió visibilizar otras cuestiones que competen a la región.

Los gobiernos en la cumbre anual de Naciones Unidas sobre el clima (COP27) en Sharm El-Sheikh, Egipto, dedicaron gran parte del tiempo a debatir sobre el sufrimiento que ya se está produciendo en todo el mundo por la crisis climática. Si bien hubo algunos compromisos financieros de gobiernos individuales, los mismos resultan insuficientes ante la escala del problema.

Pese a que organizaciones técnicas advirtieron de la compra de créditos de carbono de mala calidad, la organización de la Copa Mundial de Fútbol de la FIFA Catar 2022 los siguió usando para limpiar sus emisiones.

Millones de árboles exóticos, genéticamente idénticos, se vislumbran desde las rutas como un perfecto círculo verde rodeado de nada. Es que, para que exista una pastera, primero tiene que existir forestación. Y, en esta parte del mundo, eso se traduce en monocultivo de eucaliptos. En las últimas tres décadas, el negocio de la madera se convirtió en un pilar de la economía uruguaya. Sin embargo, el cultivo de eucaliptos también conlleva impactos negativos en el suelo y en el agua.

Lluvias torrenciales que rompieron todos los récords históricos de precipitación han ocurrido en distintas partes del planeta en el último año. Pakistán, Sudáfrica y Brasil son solo algunos ejemplos. Los cuatro países tienen en común que, en lapsos cortos de tiempo, cayó más lluvia de la esperada. Además, con las guardadas proporciones, enfrentaron la violencia de la devastación de infraestructura, cultivos y lo más lamentable, la pérdida de vidas humanas.