Periodismo de investigación: más vivo y necesario que nunca en Latinoamérica

El Periodismo de Investigación está más vivo que nunca en Latinoamérica. Más necesario e indispensable ante la ola de corrupción, de extremismo ideológico, de violencia y de desigualdad que nos azota.

En estos tiempos de transición, en que la comunicación humana se ha transformado por la irrupción de plataformas tecnológicas y la inmediatez de la información, el periodismo de investigación también se ha convertido en un instrumento indispensable para combatir y exponer el descarado cinismo con el que muchos incitan la ignorancia, propagando noticias falsas por los más depravados motivos.

Este periodismo valiente, que indigna, revela, se enfrenta al Poder y lidia no pocas veces con estructuras de Justicia aletargadas para cumplir su función, ha sido y es hoy más que esencial en este contexto de transformación digital que afronta la humanidad.

Sin el periodismo de investigación y análisis de bases de datos, ¿qué tanto sabríamos hoy sobre la profundidad y alcances de los sobornos de Odebrecht en la región y en África? ¿Cuántos funcionarios públicos que cobraron esas millonarias coimas y avalaron los sobre costos de obras estarían respirando aliviados porque sus nombres no habrían salido a la luz pública?

Sin el periodismo de investigación, ¿cómo sabríamos la magnitud de la crisis migratoria de Venezuela, del drama de más de 1,5 millones de venezolanos que entraron a un callejón sin salida.

“Se les expulsa a la fuerza o se les intimida para que abandonen su país natal, pero se les deniega la entrada a cualquier otro”, como afirmaba Zygmunt Bauman en su libro Tiempos Líquidos.

Una frase pertinente en este territorio de la República Mexicana, en este momento, ante la llegada de la caravana de migrantes centroamericanos.

Sin el periodismo de investigación, ¿sabríamos hoy cómo, en México, funcionó el entramado que, usando empresas fantasmas, permitió desaparecer casi 8.000 millones de pesos? ¿Sabríamos que ese esquema de operación involucra a 11 dependencias gubernamentales, ocho universidades y 50 funcionarios?

Probablemente no. En esa unión de periodismo de investigación, creación y análisis de grandes cantidades de datos descansa la esperanza de que nuestra profesión siga viva y de que sigamos siendo un contrapeso indispensable para el poder.

Para que esa unión – investigación y análisis de datos- funcione adecuadamente debe atravesarla una sólida terna: Capacitación, Colaboración e Independencia.

La capacitación es indispensable para que cada vez más periodistas aprendan a analizar bases de datos con responsabilidad, rigurosidad y precisión. Sí se necesita conocimiento, sí se necesitan técnicas, sí se necesita entrenamiento para aprender a extraer evidencia contundente de una base de datos.

En segundo lugar, es capital la colaboración multidisplinaria y entre colegas.

Ninguna de las tres premiadas investigaciones que cité como ejemplo: Investiga Lavajato, Venezuela a la fuga y la Estafa Maestra, hubiese sido posible sin la colaboración.

En el caso de las dos primeras, la tejieron periodistas de distintos países para enriquecer el contexto y aportar evidencia medular. En el caso de la publicada por Animal Político debido a la alianza con la organización de la Sociedad Civil, Mexicanos Contra la Corrupción y la Impunidad.

Hace mucho el periodismo dejo de ser una profesión individual y solo de periodistas. Si hoy queremos que sea exitosa deben integrarse plenamente a la gestión editorial, a ingenieros de sistemas, programación, diseñadores de información y a cualquier otro perfil que mejore el rigor científico de nuestro trabajo.

En tercer término, la Independencia.

Los periodistas siempre hemos estado obligados con la verdad, con la incredulidad, con la disciplina de la verificación, con no ser voceros de ningún Gobierno de turno, por más calificativos denigrantes que nos impongan.

Por eso, ninguna verdad puede buscarse a medias. Un periodista no puede estar consultando si el alcance de su investigación afecta o no los intereses de la Junta Directiva del diario donde trabaja, si afecta o no a los anunciantes.

Estas tres piedras: Capacitación, Colaboración e independencia, que fundamentan al periodismo de investigación apoyado en análisis de bases de datos, nos exigen ser mejores en todo el sentido de la palabra. Siendo mejores periodistas y compañeros producimos también un mejor periodismo.

Elliot Jaspin, pionero del periodismo asistido por computadora, decía una frase que siempre repito: “Las computadoras no hacen bueno a un mal reportero. Lo que hacen es convertir a un buen reportero en uno mejor”.

Justamente cuando llevamos años discutiendo sobre el papel del periodismo, sobre nuestra función como periodistas, la tecnología también ha salido en nuestro auxilio para que defendamos la pertinencia y relevancia cardinal de nuestro trabajo: poner orden en el caos y acercarnos a la verdad como hasta ahora no ha sido posible.

Cuando lo hacemos, ganamos lo más preciado: la confianza del lector, la credibilidad que provoca que la audiencia entienda nuestro valor.

Para que el lector esté dispuesto a pagar una membresía o a donar a nuestro periodismo, la información que recibe debe ser única, no consumible en ningún otro lugar.

Hablo del periodismo que da cara y voz a aquellos cuyas oportunidades de una vida mejor han sido robadas por los corruptos públicos y privados. Ese es el periodismo en el que creo debemos enfocarnos para hacer calidad.

Basta solo con ver el alcance de las citadas investigaciones o de la ganadora del Pulitzer, Los Papeles de Panamá, para comprender que la era del periodismo apoyado en el riguroso análisis de bases de datos está aquí para quedarse.

Depende de cada uno elegir si entra o si deja pasar la oportunidad.

Estos son los mejores tiempos para hacer periodismo. Lo que se necesita es una visión de servicio, enfocada en la forma en que la corrupción asesina las oportunidades de la gente, la hunde en la pobreza.

Ya no son necesarias las cuatro paredes de una redacción para trascender y crear. Lo que se necesita es conocimiento- aliarse a la tecnología- trabajar en equipo, sumar los talentos correctos en el momento preciso, para el proyecto correcto.

Para crear un periodismo de impacto, sin fronteras, sin barrera de idioma, el reportero debe ser y pensar en global, porque los que lucran con lo público y desencadenan la nefasta desigualdad son pulpos transnacionales.

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