Femicidio de Luz Raquel: todas las violencias posibles en México

Luz Raquel Padilla Gutiérrez, la madre-activista por los derechos de personas con discapacidad que fue quemada viva en Jalisco tras meses de amenazas. El gobernador Enrique Alfaro salió del sopor para reconocer una “descomposición social que ha cruzado cualquier límite”.

Femicidio de Luz Raquel: todas las violencias posibles en México

Luz Raquel Padilla Gutiérrez, la madre-activista por los derechos de personas con discapacidad que fue quemada viva en Jalisco tras meses de amenazas. El gobernador Enrique Alfaro salió del sopor para reconocer una “descomposición social que ha cruzado cualquier límite”.

Por: Daniela Pastrana- Pie de Página. De la Alianza de Medios de la Red de Periodistas de a Pie

26 de julio de 2022

Ciudad de México- Luz Raquel Padilla Gutiérrez tenía 35 años y vivía en el municipio de Zapopan, Jalisco. Era madre de un niño de 11 años con diagnóstico de autismo severo y epilepsia, lo que lo hacía dependiente de tiempo completo de sus cuidados.

Había superado hace años un episodio de violencia familiar con su expareja y durante mucho tiempo luchó para que su hijo y otras personas con discapacidades fueran protegidas por el Estado y la sociedad. Pero en el edificio que habitaba enfrentó el constante hostigamiento de sus vecinos, intolerantes con el padecimiento de su hijo.

Las acciones violentas de esa comunidad que no soportaba los ataques de furia del pequeño se reprodujeron: desde entregarle vísceras en bolsas de basura hasta pintar sus paredes con amenazas de muerte. En mayo, un vecino la atacó con cloro industrial. Ella lo identificó. Presentó la denuncia ante las autoridades ministeriales. No tuvo respuesta. 

Entonces escribió en su cuenta de Twitter: “Hasta cuando voy a tener que vivir con miedo de que me pueda pasar algo y a mi familia y mi agresor sigue campante por la ciudad con el peligro de seguir haciendo daño”. Un mensaje acompañado de dos hashtags desgarradores: #noquieromorir #auxilio.

Nada pasó

Luz Raquel siguió escribiendo tuits sobre el motivo de su vida: las políticas de cuidados para personas con discapacidad. “Cuidar no es problema, sino el modelo del cuidado, los cuidados especializados son intensos y requieren de conocimientos, y recaen en una sobrecarga de trabajo no remunerado, las cuidadoras merecemos desenvolvernos en un ambiente seguro en todos los aspectos”, escribió el 18 de mayo, en un tuit dirigido al Congreso de Jalisco.

También compartía frases de la escritora Jane Austen, mensajes feministas del Instituto Simone de Beauvoir, imágenes de pinturas de María Izquierdo. Retuiteaba llamados a cuidar la salud mental, a levantarse después de las caídas. Y cada tanto, volvía a las denuncias de su edificio.

El sábado 16 de julio participó en una reunión del Foro Nos Toca Cuidar, donde madres cuidadoras hablaron de sus sentires. Su último retuit es de una serie de fotografías del foro en las que aparece junto con Martha de Tagle y Patricia Mercado. Los hashtags de ese mensaje son también el doloroso grito de muchas: #CuidaAQuienTeCuida #YoCuido 

Ese mismo día, en un parque de la colonia Arcos de Zapopan, Luz Raquel fue atacada. Al menos tres hombres y una mujer, según los testimonios de testigos, le rociaron alcohol, le prendieron fuego y huyeron del lugar. Una vecina del parque contó a la Fiscalía de Justicia que la joven gritaba pidiendo ayuda. “Una persona se quitó la camisa, la mojó y con eso la envolvieron y fue como la apagaron“, dijo la vecina. Luz Raquel fue trasladada al Hospital Civil Fray Antonio Alcalde. Tenía quemado el 90 por ciento de su cuerpo.

Tres días después, el 19 de julio, el alcalde de Zapopan, Juan José Frangie, reportó en sus redes sociales la muerte de la joven. “Con mucha pena y dolor recibí esta tarde la lamentable noticia del fallecimiento de Luz Raquel, a quien le arrebataron la vida tras ser una víctima de un cobarde ataque contra su persona”, escribió el funcionario.

Madre activista

Luz Raquel Padilla Gutiérrez trabajó incansablemente por la construcción de redes de cuidado y protección para personas con discapacidad y para mujeres violentadas.  Participó en la red Me Cuidan Mis Amigas, una colectiva que acompaña a mujeres vulneradas y en situación de violencia. En su mensaje para exigir justicia, la red describe a Luz Raquel como una “mujer resiliente, que exigía verdad, justicia y protección, además de ser la madre, sostén y mano que arropaba cada día a su pequeño”.

También colaboraba con Familias y Retos Extraordinarios, donde se reúnen madres cuidadoras para ayudar a otras familias en el cuidado de la crianza de hijos con parálisis cerebral, epilepsia, autismo y discapacidad múltiple. Y con la colectiva Yo Cuido México y la Red de Cuidados en México, que buscan visibilizar el cuidado “como trabajo y como derecho, basado en la corresponsabilidad de la familia, sociedad, mercado y Estado”.

En sus redes sociales, Yo Cuido México informó que Luz Raquel intentó ingresar al programa “pulso de la vida”, donde un dispositivo de geolocalización permite a la víctima tener una comunicación directa con policías, pero las autoridades le dijeron que las amenazas de terceros no eran causa suficiente para que fuera agregada al programa de protección.

Tras la noticia de su muerte, la red de organizaciones civiles, activistas y cuidadoras alrededor de la República Mexicana exigió al gobierno local que actúe contra los victimarios y que asuma su corresponsabilidad en los hechos, por la omisión ante las denuncias.

Más de 80 organizaciones firmaron un pronunciamiento en el que exigen el esclarecimiento de los hechos, garantías de no repetición y la protección para su hijo huérfano, que incluya sustento económico, atención médica y cuidados.

Respuestas tardías

La información sobre un asesinato atroz, que nos pone de frente con el rostro más abominable de una sociedad que normaliza el odio y la violencia hacia lo distinto, y de unas autoridades negligentes y omisas, fue ocupando los espacios mediáticos. La información se iba conociendo de a poco, como si no quisiéramos enterarnos de una historia tan abrumadora.

Mientras las colectivas que la arroparon iban impulsando protestas para este jueves, en Jalisco y la Ciudad de México, por la tarde de este miércoles, el alcalde de Zapopan anunció que uno de los presuntos responsables ya estaba detenido y declarando.

El gobernador de Jalisco, Enrique Alfaro, tardó más de 24 horas en reaccionar. A las 7:46 de la tarde, casi una hora después de que el alcalde anunció la detención de un posible victimario, Alfaro envió un mensaje en Twitter lamentando el “terrible asesinato”.

Aseguró que Luz Raquel sí tenía medidas de protección y que la policía de Zapopan hacía rondines y le dio atención personal. También dijo que la Fiscalía de Jalisco está investigando y atribuyó el asesinato a una descomposición social que ha cruzado todos los límites.

Para Luz Raquel, sin embargo, los lamentos y acciones de los gobernantes llegan demasiado tarde.

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Este trabajo fue publicado originalmente en Pie de Página que forma parte de la Alianza de Medios de la Red de Periodistas de a Pie. Aquí puedes consultar la publicación original. La versión presentada por La Data Cuenta fue la publicada por el medio digital La Verdad de Juárez, en Chihuahua, México

Fotografía: Isabel Briseño

¿Quién cuidará al hijo de Luz Raquel?

Antes del asesinato de Luz Raquel Padilla, el Centro Autismo de Zapopan dejó de atender a su hijo y las crisis del menor se intensificaron. La patrulla asignada llegaba, pero a petición del vecino agresor. Las autoridades que fallaron en todo cuando ella estuvo viva ahora ofrecen atención al niño. Lo que no dicen es cómo lo harán

¿Quién cuidará al hijo de Luz Raquel?

Antes del asesinato de Luz Raquel Padilla, el Centro Autismo de Zapopan dejó de atender a su hijo y las crisis del menor se intensificaron. La patrulla asignada llegaba, pero a petición del vecino agresor. Las autoridades que fallaron en todo cuando ella estuvo viva ahora ofrecen atención al niño. Lo que no dicen es cómo lo harán

Por: Daniela Pastrana- Pie de Página. De la Alianza de Medios de la Red de Periodistas de a Pie

26 de julio de 2022

Ciudad de México– Meses antes de que Luz Raquel Padilla fuera asesinada, el Centro Autismo de Zapopan, dependiente del DIF, dejó de atender a Bruno, su hijo de 11 años. Eso provocó un aumento en las crisis del niño que enfurecían a sus vecinos, particularmente a uno muy violento. Luz Raquel buscó ayuda para encontrar especialistas que le ayudaran con Bruno. El niño, diagnosticado con autismo y epilepsia, solía tener episodios donde tiraba patadas y mordidas a su madre. Muchos de estos episodios eran detonados por los propios gritos del vecino que tanto lo odiaba.

“La sobreestimulación auditiva puede provocar en personas autistas esta sensación de dolor. Por eso se tapan los oídos, por eso gritan, porque les duele; su sistema no canaliza los estímulos de la misma manera. Y eso detona las crisis. Buscan cómo tranquilizar ese dolor y es como decirte: ‘has algo para que me pueda regular´”, explica Millaray Bermeo, psicóloga educativa de la colectiva Yo cuido -México.

Bruno entraba en crisis cada vez que su vecino violento se ponía a gritar. Y cada vez que Bruno entraba en crisis, su vecino se ponía más violento. Así fue, hasta que en el Centro de Autismo Zapopan ya no quisieron atender al niño.

“Ellos le dijeron: ‘llévate a tu hijo porque es muy violento y ya no sabemos qué hacer con él’”, dice Millaray, quien también es madre y cuidadora 7/24 de un niño con epilepsia refractaria.

Luz me habló para ver si, desde la Ciudad de México, podíamos encontrar a un especialista que quisiera atenderla a distancia, y en eso estábamos… pero imagínate que las instituciones, donde se supone que están los expertos, nos mandan a nosotras, las madres, a resolver cómo atenderlos: ‘tú busca, porque es tu hijo’”, narra, en una extensa conversación telefónica.

Millaray Bermeo, psicóloga educativa de la colectiva Yo cuido -México.

Cuenta también que las “medidas de protección” que le asignaron a Luz Raquel, y que ha presumido el gobernador Enrique Alfaro, sólo duraron 90 días. “A partir del 9 de julio ya no las tenía. Y no eran nada especiales, eran llamar al 911 y decir: Código Violeta, pero en realidad, cuando llegaba la patrulla era porque este vecino la había llamado para quejarse de Bruno”, dice.

Luz Raquel y Millaray hablaban varias veces a la semana por las actividades de la colectiva, que tiene sus principales centros de operación en Jalisco y la Ciudad de México. El viernes 15 de julio hubo una mesa de trabajo para la construcción del sistema de cuidados en Jalisco. Zapopan era el primer municipio donde se iba a implementar un sistema integral de cuidados.

Luz era la representante de Yo Cuido en Jalisco y ese día había recibido nuevas amenazas, pero las minimizó porque “se estaba acostumbrando” a las amenazas, que cada vez eran más seguidas, y porque “su mente estaba en el evento”.

El sábado 16 fue a una sesión de meditación, que practicaba como forma de autocuidado. Regresaba a su casa cuando fue agredida. Los vecinos le avisaron a su madre y ella a su vez contactó a una compañera de la colectiva, quienes se dedicaron a redactar el comunicado del ataque, sin saber que Luz no sobreviviría. La noticia que dio el martes el alcalde de Zapopan fue un golpe terrible para sus compañeras.

Te recorre todo el enojo y la furia por las venas. Hay mucha culpa, todas nos preguntamos si pudimos hacer más. Es un tema que nos va a doler mucho tiempo. Es que es algo que no te cabe en la cabeza que pueda pasar”

Millaray Bermeo, psicóloga educativa de la colectiva Yo cuido -México.

Fotografía: Isabel Briseño

“Estamos llenas de barreras”

Yo Cuido es una colectiva de organizaciones de activistas y cuidadoras de personas con discapacidad o de la tercera edad; tiene trabajando cerca de cinco años, en todo el país, y también con organizaciones de Sudamérica (Peru, Colombia, Chile y Uruguay, donde ya existe un sistema integral de cuidados) para que se reconozca al cuidado como un sostén de la vida. El 99 por ciento de sus integrantes son mujeres.

“Es necesario generar políticas públicas que no nos dejen afuera”, dice Millaray Bermeo, quien dentro del grupo es promotora de la crianza con cariño y buen trato.

“La perspectiva de género y la desigualdad cruza por eso porque todo lo que se hace en esta vida pasa porque alguien te cuida, y en la gran mayoría d ellos casos es una mujer”.

Yo Cuido reúne a varias organizaciones dedicadas a atender problemas muy concretos, como Apapacho autismo, que atiene a personas con el espectro autista, o Familias y retos extraordinarios, que reúne a familias de personas con discapacidad múltiple y epilepsia refractaria.

“Las familias tienen que aprender a cambiar una sonda, inyectar, auxiliar a sus hijos si dejan de respirar, asistirlos en todo”, cuenta Millaray

Muchos tienen dietas específicas, “que son carísimas”. Otros tienen problemas neuromotores, requieren sillas de ruedas o aparatos para que su cuerpo no se deforme. Otros más tienen comorbilidades o daños en algunos órganos.

Tienen problemas para comer y necesitan usar una sonda, o problemas respiratorios y necesitan un tanque… por todos lados estamos llenas de barreras, y pues le haces de todo para tratar de sostener a tus hijos: enfermera, terapista, psicóloga, lo que sea”.

Entre varios frentes de trabajo, tienen talleres de formación continua sobre cuidado responsable, círculos de estudio, acciones de incidencia legislativa, como para que, por ejemplo, se pueda tener acceso al cannabis medicinal para el tratamiento de la epilepsia. También tienen un mercado interno para el intercambio de medicamentos y materiales.

—¿Cuánto gasta una familia con una persona que tiene alguna de estas discapacidades?

—Uy, es tan variable como nuestros hijos. En el caso de Bruno no puedo decirlo con precisión porque no se el nombre de los medicamentos que está tomando. Pero te puedo decir que hay unos medicamentos que solo están de patente en México y otros que es tan difícil encontrarlos que cuando los encuentras casi tienes que surtirte para todo el año.

Luego están las terapias, dice. Al menos tres por semana y cada una de 300 pesos. Mas las consultas con especialistas (neurólogo, psiquiatra), cada una sobre mil 500 pesos. Y los traslados.

“Es otra violencia que vivimos las mujeres porque somos las que siempre estamos metidas en el hospital”, dice Millaray.

Es desesperante, como mamá, ver a tu hijo sufrir de esa manera y no saber qué hacer porque los mismos especialistas a los que acudes te dicen: ‘no podemos con él’. ¡Se te va la vida!”.

Fotografía: Isabel Briseño

¿Y Bruno?

La pregunta ronda en muchas conversaciones sobre el asesinato de Luz Raquel Padilla, la joven madre que fue quemada viva en Jalisco: ¿Qué pasará con su hijo?

Bruno vivía en Zapopan, con su madre y su abuela, quien por ahora está a cargo del niño.

“Estamos preocupadas con el tema de la custodia porque el papá no se hacía cargo, ni siquiera de dar una pensión. Pero cuando la mamá falta, al padre le queda la patria potestad. Entonces, es importante que la familia materna tenga la patria potestad, que Bruno no se quede con alguien que ni siquiera lo conocía”.

Eso, sin embargo, implica otro problema, porque su abuela materna es una persona mayor que necesita ayuda para un cuidado tan extensivo.

“Es importante que la abuelita tenga un apoyo para cuidarlo, que pueda tener acceso a servicios, que vayan a su casa y le den la atención, que tenga garantizado el tratamiento médico.

—¿Las autoridades no se han acercado¡?

El mismo DIF que hace meses le dijo: ‘llévate a tu hijo’ ahora los busca. Y el alcalde ofreció una pensión vitalicia para la señora y para Bruno. Ahí tienes al patriarcado, de nuevo, que no piensa en una atención integral sino en que ‘le vamos a dar una pensión para que ella se encargue’. Lo que no dijo es cómo, ni cuándo se la va dar… ni de cuánto.

—¿Qué sería una acción reparadora?

Que se implemente ya el Sistema Nacional de Cuidados Que se haga una investigación y que se castigue a los cinco responsables.

“Mi hijo también grita”

Solo le pido a Dios, que el dolor no me sea indiferente, canta Mercedes Sosa. Pero la indiferencia es un monstruo que deja bajo sus plantas a gran parte de la sociedad.

A mediodía de este jueves, afuera de la representación del estado de Jalisco en la Ciudad de México, se reúnen mujeres cuidadoras para protestar por el asesinato de Luz Raquel.

Sonia Paredes llega acompañada de su hija Yatziri, de 19 años, y de su hijo Diego, de 15. Diego está diagnosticado con parálisis cerebral infantil y rasgos autistas.

“Mi hijo también grita”, cuenta. “Grita de la nada y toda la gente en la calle voltea a verme como diciendo: ‘¿qué le está haciendo?’ Me han gritado que no lo maltrate y tengo que ponerme a explicar que tiene discapacidad y que grita de la nada. ¿Cómo le voy a hacer algo si yo soy la que lo cuido?”

Sonia lamenta que la discriminación y la intolerancia hacia las personas con discapacidad, frecuentemente se extiende a las cuidadoras.

“Es mucho cansancio, todo el santo día ir venir, terapias, consultas, medicamentos, traslados y todavía tener que vivir la discriminación que nos hace la gente”.

Sonia y Yatziri piden respeto, mientras sostienen la mano de Diego y los carteles que pegaron junto a los de las demás cuidadoras.

La joven sabe que, en un futuro, cuando sus padres no estén, será ella quien cuide de Diego. Dice estar de acuerdo con esa responsabilidad, aunque la llena de incertidumbre. “Ver a las personas por lo que son y no por lo que aparentan, te hace ser una persona más humana,”, dice.

Por lo pronto, la responsabilidad recae en su madre, para quien la suerte de Luz Raquel es un nuevo motivo de preocupación.

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Este trabajo fue publicado originalmente en Pie de Página que forma parte de la Alianza de Medios de la Red de Periodistas de a Pie. Aquí puedes consultar la publicación original. La versión presentada por La Data Cuenta fue la publicada por el medio digital La Verdad de Juárez, en Chihuahua, México

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