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En Oaxaca, salvar cada gota de agua es cuestión de supervivencia

    1. El arroyo «El Tule», que antes era una fuente vital de agua, se secó debido a la prolongada falta de lluvias. La comunidad de San Matías Chilazoa  lo rebautizó como «El Mezquital».
    2. En “El Mezquital”, los campesinos y campesinas construyeron un pozo  para capturar y filtrar el agua de lluvia.
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3. Aunque el pozo proporcionó agua durante unos años, la sequía persistente lo agotó una vez más, provocando la pérdida de cosechas de milpa, fundamentales para la supervivencia alimentaria de las casi mil personas que habitan la comunidad Imágenes generadas a partir de IA

4. A pesar de las dificultades, los residentes del pueblo siguen luchando contra la sequía y buscando maneras de conseguir agua para seguir sembrando este año.

En Oaxaca, salvar cada gota de agua es cuestión de supervivencia

    1. El arroyo «El Tule», que antes era una fuente vital de agua, se secó debido a la prolongada falta de lluvias. La comunidad de San Matías Chilazoa  lo rebautizó como «El Mezquital».
    2. En “El Mezquital”, los campesinos y campesinas construyeron un pozo  para capturar y filtrar el agua de lluvia.

3. Aunque el pozo proporcionó agua durante unos años, la sequía persistente lo agotó una vez más, provocando la pérdida de cosechas de milpa, fundamentales para la supervivencia alimentaria de las casi mil personas que habitan la comunidad. Imágenes generadas a partir de IA

4. A pesar de las dificultades, los residentes del pueblo siguen luchando contra la sequía y buscando maneras de captar agua para sembrar este año.

Reportaje, video y fotos: Diana Manzo

Edición, análisis y diseño de datos: HasselFallas

Publicado: 21 de mayo de 2024

Reportaje, video y fotos: Diana Manzo

Edición, análisis y diseño de datos: HasselFallas

Publicado: 24 de mayo de 2024

En San Matías Chilazoa, Oaxaca, la comunidad enfrenta una dura batalla contra el cambio climático y la sequía, que transformó un fértil arroyo en un árido terreno denominado «El Mezquital». Este reportaje explora los esfuerzos de decenas de campesinos y campesinas por revivir el flujo de agua mediante la técnica de «sembrar agua» de lluvia para mantener viva la agricultura, crucial para su subsistencia. Además, destaca la lucha del pueblo contra la Minera Cuzcatlán, cuya actividad ha exacerbado la crisis hídrica, y cómo recientemente obtuvieron una reivindicación legal para proteger sus recursos y territorio.

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Combatiendo la sequía implacable

San Matías Chilazoa, Oaxaca, México. – «Estoy triste al ver que este lugar, donde el agua abundaba y había mucha vida, hoy está seco», lamenta Ambrosio Rodríguez Ruiz, un campesino zapoteca de 74 años, cuya existencia ha estado dedicada al campo desde que heredó de su padre el amor por la tierra.

El arroyo seco al que se refiere don Ambrosio, conocido por sus abuelos como “El Tule”, era esencial para la comunidad: proporcionaba agua para las viviendas y los cultivos y era hogar de plantas acuáticas que le daban su nombre.

Sin embargo, el cambio climático y la sequía prolongada transformaron tan drásticamente el sitio que, hace doce años, fue renombrado como “El Mezquital”, en referencia a una especie de árbol extremadamente resistente al calor.

En el árido terreno de “El Mezquital”, las personas habitantes de San Matías Chilazoa -un pequeño pueblo y agencia municipal de Ejutla de Crespo- se empeñaron en revertir el tiempo para restaurar el flujo del agua al arroyo. Para lograrlo, construyeron un pozo natural, ingeniosamente diseñado para capturar y filtrar el agua de lluvia hacia los acuíferos subterráneos. Al proceso, los y las agricultoras de la localidad lo llaman “sembrar agua”.

Por unos años, este ingenio proveyó agua a los cultivos de cacao y milpa, pero la sequía ha sido tan implacable en los últimos tiempos que ni siquiera la expansión del pozo en 2021 ha logrado mantener el área húmeda.

Estiajes más frecuentes

En el municipio de Ejutla de Crespo, al que pertenece el pueblo de San Matías Chilazoa, los periodos de ausencia de lluvia se han vuelto más frecuentes desde 2022. Desde entonces, el estiaje también tiende a ser más severo e incluso extremo, afectando la vida cotidiana de los habitantes y su actividad principal: la agricultura de subsistencia.

Desazolvar: La única solución

Hoy, «El Mezquital» es un campo de barro agrietado, desprovisto de cultivos y de cualquier vestigio de la corriente que alguna vez fluyó en él. Pero los residentes de San Matías Chilazoa no se han dado por vencidos. Una vez más se han unido para combatir las consecuencias del excesivo calor y buscar la manera de conseguir agua y sembrar para el consumo local.

Un contingente de agricultores -apoyado por la autoridad municipal- apura la tarea de desazolvar o limpiar el pozo de cualquier sedimento o escombro que impida retener toda el agua posible cuando llegue la escasa temporada de lluvias.

“No queremos vivir por cuarto año consecutivo otra sequía. Capturar cada gota de agua es nuestra única manera de seguir vivos y de cultivar más”, dice don Ambrosio, como si no se tratase sólo de una necesidad; también de una lucha por la vida.

Los vecinos saben que será poca la cosecha de lluvia, pero el esfuerzo es crucial para la supervivencia alimentaria del pueblo de casi mil personas, donde habita una de las mujeres más longevas de Oaxaca, doña Marcelina, con 102 años.

Este año no hubo milpa, no dio el maíz, ni el frijol, ni la alfalfa, tampoco la calabaza ni las verduritas para la comida. Eso sí nos preocupa. Por eso, cuando digo que cultivamos agua, es porque eso da vida.

Sergio Pérez Gómez

Agente municipal, a quien llaman Tío por el respeto que en San Matías Chilazoa tienen hacia las personas adultas y su experiencia.

La lluvia escasea por el exceso de calor

Los meses en que los municipios de Oaxaca recibían abundantes lluvias parecen quedar en el olvido a medida que las temperaturas aumentan abruptamente. El estado lleva siete meses consecutivos con una cantidad de precipitación insuficiente

Nota: El Índice Normalizado de Precipitación (INP) es una medida para evaluar y comparar patrones de lluvia, permite entender si la cantidad de lluvia que ha ocurrido en una determinada área y período de tiempo es mayor o menor de lo normal.

La minera, la otra amenaza

El arduo trabajo emprendido por los agricultores de esta agencia municipal también es fundamental para intentar revivir los pozos al sur de la comunidad, a donde el agua no llega.

“Los pozos norias o comunitarios están secos. Antes, al excavar en seis metros se extraía agua, ahora para conseguirlo hay que cavar entre ocho a diez metros. Eso significa que cada vez es más difícil encontrar las venas de agua en el subsuelo”, explica Fernando Gómez García, comisariado ejidal.

El comisariado Gómez añade que esa mayor dificultad para extraer agua del subsuelo podría deberse a la actividad que, desde 2011, tiene la Minera Cuzcatlán, filial de la Canadiense Fortuna Silver, en la vecina localidad de San José del Progreso.

Cada vez es más difícil encontrar agua subterránea: antes se conseguía a seis metros de profundidad, ahora hay que cavar entre ocho y diez metros. Los pozos comunitarios cercanos a San Matías Chilazoa, están secos. Imágenes generadas a partir de IA

Las y los comuneros de San Matías Chilazoa – y otras diez localidades aledañas a la minera- rechazan vehementemente a la empresa y la responsabilizan, en amplia medida, de la sequía que viven: “Al parecer, la empresa tiene acaparado al río Coyote (para sus operaciones)”, añade Gómez. El afluente es vital para las comunidades, porque de ahí podrían obtener agua para mitigar los efectos de la sequía.

Esta batalla del “Frente No a la Minería por un Futuro de Todas y Todos” tiene más de una década y además de pugnar por el agua, las comunidades en los Valles Centrales de Oaxaca también han exigido que la empresa no ingrese sin permiso a sus territorios para expandir sus proyectos mineros.

Recientemente, las exigencias de los y las campesinas tuvieron reivindicación legal. El juez primero de Distrito en el estado de Oaxaca, Emmanuel Hernández Alva, determinó la suspensión de plano de concesiones mineras en sus territorios. Esto significa que la Compañía Minera Cuzcatlán, así como las autoridades federales y del estado de Oaxaca, no pueden promover ningún proyecto minero en estos territorios, ya que las concesiones están en revisión por el sistema de justicia mexicano.

El juez ordenó que: «Las autoridades responsables se abstengan de privar total o parcialmente, en forma temporal o definitiva, de la propiedad y posesión de los terrenos de régimen agrario a las comunidades afectadas, manteniendo las cosas en el estado actual y evitando cualquier despojo».

Con esta victoria, todo el pueblo revivió su esperanza. La lucha por la justicia ambiental no solo busca proteger sus territorios, sino también restaurar la vida y la vitalidad de sus recursos naturales. Que el agua vuelva a fluir en “El Mezquital”, que revitalice todos los pozos.

No solo deseamos que la minera se vaya, sino que el agua regrese, que los ríos vuelvan a tener vida, que tengamos nuestros recursos vivos y que no padezcamos más sequía, eso es lo que anhelamos.

Comuneros y comuneras

San Matías Chilazoa

Ambrosio Rodríguez Ruiz, un agricultor zapoteca de 74 años recuerda que en el arroyo “El Tule” (Hoy conocido como «El Mezquital») aprendió a nadar cuando era niño. Hoy, el lugar donde estaba esa fuente de agua es un desierto árido debido al aumento de las temperaturas en Oaxaca.

San Matías Chilazoa pertenece al municipio de Ejutla de Crespo, se ubica a 18 kilómetros al sur. Actualmente, debido a las intensas sequías, sus habitantes tienen grandes dificultades para acceder al agua y cultivar para su subsistencia

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